Archivo para octubre 2009

Los pijos no la saben meter

octubre 24, 2009

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La verdad es que hay que reconocer que no todos somos iguales. Compartimos clase, trabajo, amistades… pero cada uno somos de nuestro padre y nuestra madre. Es un craso error creer que todos pensamos o sentimos lo mismo. Dependiendo de nuestro orígen, así seremos. Nuestras circunstancias nos hacen ser de una forma o de otra. En ocasiones, eso salta a la vista; pero cuando tratas con esa gente por vía telefónica es complicado…

Está claro que nadie tiene la culpa de ser de una determinada forma, pero esta tipología de “seres” sí… Que conste que yo respeto a todo el mundo, pero es que ellos no respetan a casi nadie. Es difícil tratar con ellos, la verdad. Pero bueno, me imagino que eso tendrá un truco como todo. Yo, afortunadamente, sólo me encontré en este Memorial con 3 o 4 ejemplares. Todos respondían al esquema típico: yo estoy en un mundo superior al tuyo y no voy a bajarme del burro. Ese es el resumen que te puedo hacer de mis tratos con ellos. ¡Qué poco humanos! Me daban una de cal y otra de arena. Te ponían la zanahoria delante y te la iban quitando poco a poco. Son los juegos de niños que todavía encandilan a tíos tan mayorcitos.

Directamente me crucé con 2: el primero, me pareció buen tío (y seguro que lo es); me llamó diciendo que le venía bien y que no tenía inconveniente. Se le veía (o mejor dicho, se le escuchaba) sincero. Levantaba sospechas en un aspecto (al igual que casi todos): no me preguntó dónde estaba Valdepeñas. La verdad es que eso no es nada bueno, pero yo le creí. Se iba acercando la fecha y no tenía noticias suyas. Decidí llamarlo al móvil sin obtener respuesta alguna. A la trigésima llamada, me contesta diciendo que sí, que cuente con él. Genial. Pero (siempre hay un pero en esta vida) faltando 3 días me manda un ¡¡¡¡mensaje!!!! diciendo que tenía rotura de fibras y que no era segura su participación. Me dice que ya me lo confirmará (¿cuándo?). Al mes, salió publicada una nota en internet diciendo que se había sacado el carnet de patrón de embarcación. Como dice un amigo mío, “esta gente son de otro nivel, para lo bueno y para lo malo”.

El segundo es un caso aparte; de éste esperaba poco, pero consiguió que lo pusiera en el quinteto inicial. Me engañó mejor que el anterior, jeje (hablo igual que una tía contando sus experiencias, lo que me faltaba ya). Le envié una invitación formal, y me respondió diciendo que si podía vendría. Eso era un aprobaillo raspado, ya me entiendes. Veo que pasa el tiempo y nada de nada. Me quité de la cabeza a ese 5 rodado en las últimas temporadas en LEB BRONCE. Pero un par de días antes recibo un mensaje (de éstos de conversación de messenger, que dejas para que cuando el otro se conecte lo vea; ni uno convencional me pudo mandar el chaval) diciéndome que probablemente podría. Pues yo, como un auténtico pardillo, me ilusiono; me pilló en un momento malo, se me habían caído algunos de los fijos, así que..  Ya te digo, lo puse hasta en la lista oficial, con eso te digo todo. Al día siguiente, un mensajito al móvil y se acabó. Una barbacoa tuvo la culpa… por supuesto con la gente más “cool” de Serrano, jejeje.

Con ésto no quiero criticarlos. Simplemente la imágen con la que me quedo de ellos es nefasta. Casi hubiera preferido que no me hubieran respondido con sus “iphones” en el chalet de La Moraleja o a bordo del yate de papá. He preferido no decir sus nombres por si un año de estos los vemos por Valdepeñas y me tengo que tragar mis palabras con salsa de rockefort traída de China expresamente para el caballero, jejeje. Pero bueno, qué se le va a hacer; en el fondo los que amamos el baloncesto de verdad somos 4 (contándonos tú y yo por supuesto). ¿Por qué? ¿Te parece malo el ejemplo que te he puesto en estas líneas?. Estarás en lo cierto si te queda esta frase como conclusión final: los pijos no la saben meter… por lo menos en las canchas (en los Testarrossa cualquiera, jejeje).

Hasta la próxima

 

Tiarrones de 2 metros

octubre 23, 2009

TIARRONES 2 METROS

 

La verdad es que a las chicas lo que más les importa en el mundo es el tamaño. No hay duda. No es la entrada de un monólogo, es la conclusión a la que llego tras hablar con alguna y proponerle disputar un amistoso mezclada entre varones. Que si son muy grandes, que si son muy fuertes, venga ya. Y para eso tanto con lo de la igualdad. Me matan, en serio. Con la ilusión que me hace verlas poniendo su calidad sobre la pista… ¡Qué chiquillas!

Es curioso. Sobre todo cuando la chica en cuestión es base y no la veo yo penetrando bajo aro ni nada por el estilo. Su juego es el típico: pasar y lanzar de 3. ¿Por qué crees que lo diría? Yo tengo varias hipótesis, me imagino que alguna será la correcta… aunque no estoy del todo seguro. Yo pienso que me dijo eso por la diferencia de altura; pero no la que se puede generar en defensa o en la lucha por un rebote, ni siquiera la que se puede producir en un intento de tapón. En el fondo, es una mujer… pero una mujer del basket, que no debería ser lo mismo. Lleva un apellido demasiado respetuoso como para caer en los típicos tópicos femeninos. Ella es “jugadora de baloncesto”, ¡cómo admiro esas 3 palabritas juntas!

Yo pensaba que la proposición le iba a hacer ilusión y que se iba a extramotivar ante el reto que era el de jugar con jugadores ex-ACB o LEB. Para una chica de pueblo que con mucho trabajo llega a LF2… debe ser lo máximo, que un tío de un pueblo cercano te invite a algo tan espectacular. Pero ella, por un momento, se quitó la camiseta de tirantes y el pantalón corto, y se puso el largo vestido de noche y sus interminables capas de maquillaje. No sabéis lo que me repatea eso. Textualmente me dijo: ” ¿Yo, con tiarrones de 2 metros…? Ya os digo, si la tengo enfrente, le explico unas cuantas cositas.

Probablemente el problema sea mío. Tiendo a prejuzgar a la gente con mucha facilidad. A saber lo que a la muchacha se le pasó por la cabeza en ese instante. Tal vez se asustó, tal vez le vino grande el tema o tal vez pasaba de venir. Quién lo sabe.  Ella sabe que me encantaría tenerla entre nosotros el año que viene, pero por su respuesta no va a ser fácil. Tengo que quitarle ese miedo. Hay poco tiempo.. y pocas ocasiones de hacerlo. Pero bueno, tendremos paciencia con ella. En el fondo, no deja de ser una niña, jejeje.

Tengo que reconocer que el mundo del basket femenino me apasiona, pero siempre me ha dado un excesivo respeto, no sé, como si algo malo me fuera a pasar si entro a conocerlo. Sólo os puedo decir que sigo pensando lo mismo. No mejora mi opinión. En el fondo entrar en un grupo de 12 chicas siempre es complicado… y más si eres árbitro. Eso es coto privado para nosotros. Aunque mirándolo por el lado positivo, ya debo estar acostumbrado a que me insulten y hablen mal de mí (arbitré mucho basket femenino, jejeje). Se ve que se me nota a la legua. Es que el pasado marca mucho, no hay duda. De todas formas, incluso ni un árbitro se merece una respuesta tan dura: ¿con tiarrones de 2 metros…?. La verdad es que no aprendo, ni aprenderé nunca.

Hasta la próxima

El lado más salvaje de la vida… baloncestística

octubre 22, 2009

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La verdad es que todos somos un poquito transgresores en alguna faceta de nuestra vida. Siempre nos saltamos las normas en algo, ¿no es cierto?. Realmente nos gusta, es algo que nos da independencia y nos creemos superiores al resto, por lo menos, poderosos… Pero ¿y si llevamos esa conducta a todas las facetas de la vida?. En cierto modo, hay alguna faceta en la que tenemos que pasar por el aro: familia, deporte, etc. Por lo que ví ese domingo de Junio, mi amigo Jaime lleva toda su vida dándose un paseo por el lado más salvaje (“take a walk on the wild side”)

No sé de qué me sorprendo , la verdad. A mí no hay quien me gane a saltarme reglas, os lo aseguro. Siempre he pasado un pelín de todo lo establecido, pero ya sabéis lo que me pasa con los jugadores y sus mitos… me lo creo casi todo, jejeje. Los veo como divinidades griegas. Y mira que ha habido casos de tíos que, aún siendo superestrellas han hecho lo que les ha dado la gana. El primero que se me viene a la cabeza es el gran Zarko Paspalj (ese alero yugoslavo del Partizán que llegó a los Spurs). Eran famosos los 2 paquetes que se fumaba el chaval en las concentraciones (incluso se dejaba fotografiar fumando….). ¿En qué cabeza cabe perjudicarse así?. Aún así el tío era el crack de la versatilidad.. aunque finalizaba pocos contrataques (le faltaría oxígeno digo yo).  Jaime también me recuerda a Zarko, cosas de la vida.

Hasta ese día no había intercambiado  palabra alguna con Jaime Pozuelo. Verlo jugar sí lo había visto. Desde fuera, me pareció un tío comprometido, un jugador de equipo, un tipo políticamente correcto. Desde cerca, lo vi como un profesional dentro de la pista y como un defensor del “carpe diem” a ultranza fuera. Su filosofía me pareció acertada, algo que no me suele suceder… Normalmente necesito un poco de tiempo para interpretar posturas tan “personales”. Estoy convencido que lo que Jaime reflejó ese día es su esencia: ese cigarrillo, ese trato con los profesionales, esa visión del basket, etc. Una “rara avis” que no debe desaparecer. Representa a ese tipo de jugadores que ya no se ven, absorbidos por la profesionalidad y la vida sana, gente que sigue dándole prioridad a la calidad y al trabajo. Como digo, gente de la que ya no queda (por suerte o por desgracia, tú mismo)

A Jaime le “tocó” en suerte el apodo de “asesino silencioso” (que no lo malinterprete nadie; era el que llevaba un tío como Joe Dumars, casi nadie) porque en la pista nadie se percataba de su aparición y poco a poco iba sumando y sumando hasta que te ganaba el partido. Pero Jaime sumaba con ganas, esfuerzo y coraje; que nadie piense que se lo regalaban. Es un “currito” del basket, pero a mucha honra, jejeje. Era evidente que un tío así tenía que visitar Valdepeñas y su Memorial. Representa la esencia del que se rebela contra su sino. A pesar de eso, dejó Valdepeñas “silenciosamente”. Chiquilladas de él

Yo estoy a favor de Jaime y los suyos. Ya está bien de hacer lo que la mayoría ve bien. Hay que ser feliz como sea. Dejarse llevar y disfrutar con lo que te gusta, sin miramientos. Mientras que el rendimiento sea bueno, adelante. Como él diría: “lo peor de los deportistas es lo sanos que son”. Ahora que se ha retirado, con más razón, jejeje. Para mí, fue un placer tener a Jaime Pozuelo en el Memorial. No conocía su compromiso con las buenas causas. Me demostró que en las cosas importantes se puede contar con él. Ya os digo, un crack. No debemos olvidar que él sí que se dió un buen paseo por el lado más salvaje de la vida, como decía Lou Reed… pero sólo por la vida baloncestística, que conste. Cuídese señor Pozuelo. Aprendí mucho de usted.

Hasta la próxima

 

 

Lo importante es estar

octubre 17, 2009

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La verdad es que tener una buena disposición es básico para cualquier faceta de la vida, y más cuando se trata de ayudar al prójimo en una buena causa. Poder disponer de amigos no tiene precio. El caso que nos ocupa ahora es bastante significativo. Se trata de la amistad que nace en un partido de baloncesto y que, en la mayoría de los casos, solo dura 40 minutos a reloj parado, pero que en este caso perduró bastante más… Y apareció  cuando más se le necesitaba, es el don de la ubicuidad y el de tener un gran corazón que no se olvida de lo vivido (algo más importante aún, en esta sociedad en la que olvidamos casi todo, como hacen los peces)

Juan Moraga representa al árbitro consolidado en la élite regional; esa clase de gente cuya personalidad denota la corrección y la sabiduría que dan los años en la pista. Un tío sobrio pero efectivo. Una persona de la que es fácil aprender. Cercana y bastante didáctica; pero ante todo, un tío con palabra, que para mí, es lo más importante. La vida sigue después de quitarte el uniforme  y ducharte, y está claro que Juan sigue llevando a rajatabla todos los valores que transmite en la cancha. No es una superestrella del arbitraje, pero tampoco le hace falta, es un tío que está a las buenas y a las malas, un todoterreno y estaba claro que el Memorial lo necesitaba… pero, ¿qué papel jugaría el bueno de Juan: el de arbitrar o el de jugar? Eso no estaba muy claro, la verdad…

Fue en la tercera edición del Memorial cuando se me ocurrió que por qué los compañeros de Juan en el mundo del arbitraje no podían participar en su homenaje. Reconocí el error. Debería haberlo hecho mucho antes. Pero bueno, recitificar es de sabios (eso dicen) y más vale tarde que nunca. Sabiendo que el nivel de juego todavía iba a ser muy modesto, decidí invitarlo para jugar un rato, para desahogarse y poder “echar una pachanguita” con una buena causa de por medio. Juan accedió encantado e hizo un dignísimo papel. Sabía que merecía la pena el esfuerzo y eso se notó en la pista. La semilla del Memorial se había plantado en su corazón.

En la cuarta, Juan tenía un compromiso ineludible. Todos sabemos como son las comidas familiares, jejeje. Pero tenía claro que no podía dejar tirada a la familia del Memorial, así que se embarcó con toda su “tropa” para arbitrar gran parte del partido. Nunca sabrán lo que les agradezco ese gesto, en serio; cuando los ví bajar las escaleras del pabellón sentí una emoción inenarrable; algo así como si supiera que no iban a fallar, algo complicado de describir. Las prisas me impidieron despedirme de él como es debido e incluso entregarle los obsequios pertinentes; estaba claro que su papel fue imprescindible y su buen rollo sobre la pista se impregnó en los jugadores, que vieron que se encontraban rodeados de buena gente. De eso no cabe ninguna duda.

Yo soy de los que se quedan con frases o rostros. Veo cuando alguien finge o actúa en un determinado momento. Quise leer entre líneas y con Juan lo tuve claro. Sus ojos no me mintieron. Le dí las gracias encarecidamente y él me respondió con 4 palabras que lo dicen todo, para qué más: en este tipo de cosas, “lo importante es estar”. Qué razón tenía Juanito. Da igual si juegas, si pitas… Lo importante es estar. Cuídese esta temporada Señor Moraga. Le espero en el quinto Memorial.

Hasta la próxima

 

Malditas lesiones

octubre 16, 2009

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La verdad es que dejar de hacer algo por causas externas no es nada agradable. Que nos obliguen a dejar de hacer lo que más nos gusta es lo peor que le puede pasar a alguien, sobre todo cuando es por problemas físicos. Para un jugador tener molestias entra dentro de lo normal, del día a día… mientras se puede sobrellevar, pero qué sucede cuando no puedes llevar a cabo una vida normal por culpa del basket; la solución suele ser bastante sencilla y a la vez dolorosa, dejar el basket.. pero hay veces que eso se hace casi imposible. Nunca viví desde tan cerca una retirada de un jugador; para mí fue inesperada, pero según él, fue inevitable.  Os cuento

Para mí, ver a Leandro  Ramírez en el Memorial era casi una utopía. Sabía que era de Málaga y que iba a ser harto complicado convencerlo, aunque casi ni hizo falta. Al día siguiente de enviarle la invitación, recibo una llamada telefónica confirmándome su asistencia. Aún quedaban 20 días  para la celebración del evento y Leandro lo tenía superclaro. No le importaban los kilómetros ni nada, estaba dispuesto a pasar ese inolvidable día con la familia del Memorial. Se le veía convencido, estaba claro que la causa le había llegado al corazón, algo importante en un “crack” como él, una auténtica leyenda de los equipos malagueños, al que la suerte le fue esquiva con una parte de su cuerpo en especial…

Pero todavía le quedaba una última prueba de fuego: la fase de Ascenso a LEB con su equipo, el Alhaurín por tierras ciudadrealeñas, y ahí fue, donde su leyenda “acabó”. Un tirón en la espalda mermó sustancialmente  su rendimiento y le provocó molestias irreparables que le hicieron decidirse rápido: o el basket o la vida (entiéndeme; para los que aman el deporte no hay más, o se vive o se juega, jejeje). No era para tanto, pero estaba claro, que para jugar disminuido de facultades, lo mejor era dejarlo, por lo menos a nivel profesional. Leandro no pudo cumplir su palabra conmigo. El doctor le prohibió cualquier actividad deportiva y en Valdepeñas nos quedamos sin ver a una de las más prometedoras estrellas que jamás hayan salido de la cantera de Unicaja. Pero a pesar de eso, las sensaciones que me transmitía su voz telefónica eran de unas ganas enormes y de un amor al basket solidario total. El chaval no sabía cómo decirme que no. Comprensible, os recuerdo lo del tamaño del corazón y la calidad baloncestística.

Realmente Leandro me cayó bien; no me esperaba tanta calidad humana en él. Se le veía fastidiado. Fue  uno de los jugadores que valoró con sinceridad el hecho de que un tío de Valdepeñas le reconociera su calidad, faltaría más… Pero, yo lo tenía claro, Leandro no se iba a retirar lesionado de una cancha. Recordar lo que dijo Charles Barkley tras sufrir su última lesión que le hizo retirarse : “No quiero que mis fans me recuerden en mi último partido saliendo en camilla; me verán con las botas puestas, como siempre”. Leandro pensaría lo mismo.

 Estoy seguro que es de esos jugadores que cuando no le salen las cosas se llevan el disgusto a casa y lo mastican a conciencia… Leandro no iba a dejar de jugar así como así, por lo que esta temporada se ha vuelto a enfundar las botas (motivado por las ausencias, ya que el es delegado de equipo del Unicaja de Liga EBA). El basket supone demasiado para él y cuando su equipo lo ha necesitado, aún retirado, ha ayudado jugando casi 20 minutos por partido. ¡Vaya lujazo para los chavales compartir vestuario con una leyenda como Ramírez!. Qué queréis que os diga, seguiremos renegando de nuestra mala suerte… ¡Malditas lesiones!. Cuide su espalda señor Ramírez… y que sepa que le sigo esperando en Valdepeñas.

Hasta la próxima

 

The plastic man

octubre 16, 2009

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La verdad es que siempre me ha encantado poner motes a los jugadores de basket. Al igual que los toreros o boxeadores los jugadores son capaces de aglutinar todas sus características en una palabra o frase. Todo perfectamente resumido. Aquí parece que está mal visto hacerlo, pero en USA tienen una cultura desarrollada en torno a este tema, sobre todo en las calles, ahí nadie es conocido por su nombre de pila, ¡¡bieeen!!. Hay que reconocer que los mejores motes vienen de allí, debido principalmente a lo bien que van al oído (al igual que sucede con las canciones, los sobrenombres en inglés encandilan a grandes y pequeños; son cosas de ir siempre a rebufo de ellos, supongo). Hay que adaptarse a esa circunstancia y coger lo mejor, como siempre.

Es evidente que no todos los jugadores se “merecen” un buen apodo en inglés; eso hay que ganárselo en la pista; incluso en la NBA es difícil que te lo pongan; hay que destacar en algo de verdad, ya me entiendes. Tienes que tener una buena trayectoria para que a algún periodista o entrenador se le ocurra uno realmente bueno para tí. Y eso fue lo que le pasó a Stacey Augmon, alero de 2 metros, pura fibra, gran saltador y, como su apodo indica, muy plástico en su juego. Fue campeón en la olimpiada de Seúl del 88 con los Estados Unidos e hizo una carrera importante en la NBA. Nunca fue ALL STAR pero siempre fue el más querido en los distintos equipos en que jugó (Atlanta, Portland…). Lo que más me llamó la atención de él, fue en un partido jugando como local en Portland, el speaker no dijo su nombre, espero a que la gente lo viera entrar, esperó a que se volvieran locos (qué exagerados son, por dios) y lanzó algo así como su grito de guerra: “the plastiiiiiiiiiiiiiiiic maaaaaaaaaaaaaaaaaaann”. Nunca se me olvidará. Hasta me emocioné y todo. Eso tiene que motivar a cualquiera. Para mí no es un apodo cualquiera. Simplemente estaba esperando la oportunidad de decirlo en un pabellón de basket, y esa ocasión llegó…

Y el honor recayó en el mozambiqueño Samir Adam, jugador por esas fechas del Adepal; en él ví la estampa de Stacey Augmon, esa es la realidad. Os hará gracia pero fue así. Para Samir, realmente, no tenía nada preparado (en cuanto a apodo lógicamente) pero al verlo se me encendió la bombillita del basket y le acoplé este sobrenombre que lo define al dedillo. Esos brazos, ese talento desbordante… ya os digo, por un momento creí ver al señor Augmon. Pero Samir es mucho más que eso, es pura humanidad en una pista. Es la clase y la elegancia con la que te bendice dios al nacer, sólo al alcance de unos pocos elegidos. Samir tuvo la suerte que esas gotitas se le escaparon al de arriba por África y más concretamente por Mozambique.

El destino del Memorial y el de Samir estaba claro que se iban a reunir; gracias a Miguel Angel Leal, el sueño de contar con él se hizo realidad. De momento, mirando las estadísticas es el MVP del Memorial, pero mirando su actitud y su disposición es un auténtico Hall of Fame y se va mereciendo colgar su número en el techo del pabellón, sin duda es así. Tengo que reconocer que la dicotomía Augmon-Adam va evolucionando en sus semejanzas (sobre la pista el bueno de Samir sigue trabajando su defensa y selecciona sus lanzamientos cuando tiene una ventaja evidente; lo mismo que desarrolló Stacey durante sus más de 10 años en la NBA). ¿Pura casualidad? Evidentemente, no. Para mí y para el resto de aficionados, Samir, no es ni más ni menos que el heredero de “The plastic man”. Todo un honor. Disfrute de su estancia en Barcelona, Mr. Adam

Hasta la próxima

Viejos amigos

octubre 10, 2009

BREOGAN

La verdad es que encontrarse con un viejo amigo en el sitio más inesperado siempre es agradable. Sobre todo si es a cientos de kilómetros de casa, en un pueblo perdido…. No sé por qué los seres humanos perdemos tan rápidamente el contacto con la gente con la que hemos compartido tan buenos momentos. Nos lo deberíamos plantear. Ni nos llamamos, ni preguntamos, ni nada. En este mundo sólo importa el día de hoy, de ayer casi nadie se acuerda. Es una lástima, con lo que se disfruta recordando viejos tiempos con los colegas. Además, si son amigos del baloncesto siempre habrá una anécdota que recordar y muchos momentos que volver a vivir. Porque no hay que olvidar, que como decía un viejo lema de la Demencia: “el baloncesto hace amigos”. Una historia lleva a otra, y al final aparecen salpicados dios y su madre.

Pues bien, en el Memorial se produjeron varios reencuentros ilustres: unos de jugadores que coincidieron en las denominadas “categorías nobles” de la época (Liga EBA) y otros que coincidieron en el “tercer mundo” del basket manchego, sobre todo. Ambos casos son igual de respetables y van a tener el mismo tratamiento, porque en el fondo, se conocen gracias a una pelotita naranja, ¿no es cierto?, y esa pelotita nos interesa mucho, jejeje.  La verdad es que ese día me sentí en cierto modo, un poquito, como Isabel Gemio; había conseguido reunir a tíos que hacían la tira de años que no se veían, lo cual me hizo sentir genial. Es similar a la sensación que te produce una buena peli de amor (que todos hemos visto) con final feliz.

La primera de nuestras historias tiene como protagonistas a César Morales (ex-Archena de LEB BRONCE) y a Braulio Arias (ex- Murcia ACB). Yo conocía de su pasado baloncestístico y sabía de su paso por Albacete durante una temporada en común. Pero no era consciente de la ilusión que le hizo al bueno de César cuando pronuncié el nombre de Braulio, se le notaba que le hacía ilusión, en serio. En el transcurso de los acontecimientos, se notaba que había un buen rollo especial, de colegueo, del que apetece tener en un evento como el Memorial. Me alegré por ellos, sobre todo por Braulio, ya que la “paliza” de coche que se pegó fue monumental; por lo menos el consuelo que le quedó fue conocer a alguien y pasar un rato agradable.

El resto de historias no le andan a la zaga: el reencuentro de Luis Abengózar y Edu Vicente tras un paso en común por las categorías inferiores del Estu, el recuerdo de las viejas rivalidades entre Puertollano y Valdepeñas, personificadas en Javi Arroyo y Victor Sánchez, y la vuelta a la niñez, en la que compartieron equipo Fran Iniesta y Fernando Quintanilla. Todos tienen ya los 18 años, pero todos me pedían como niños ir juntos, jejeje. Es que la época del cole marca mucho la verdad, incluso a tíos de 2 metros. Parecía que volvían de vacaciones de verano, porque, en el fondo, aunque hayan pasado los años, el basket, en muy poquito tiempo, los convirtió en viejos amigos.

Hasta la próxima

La patadita de Edu

octubre 6, 2009

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La verdad es que echar unas risas no tiene precio. Tengo que reconocer que en la pista suceden cosas realmente graciosas. Lo único malo es que siendo árbitro, normalmente el motivo de burla somos los del silbato, casi siempre. Algún insulto gracioso, alguna caída espectacular…. Siempre estamos en el centro de atención de todo y casi todo, malo. Con los jugadores no sucede lo mismo; si alguno se cae o es insultado se ve como algo normal, cotidiano. Pero me río más cuando le suceden las cosas graciosas a ellos,no sé por qué…

¿Quién no ha presenciado algo gracioso en una cancha de basket? Hay de todo: balonazos a los anotadores, entrenadores cabreados con todos, patadas a los balones… ¿realmente una patada a un balón es graciosa? Yo pensaba que no, pero tras lo visto en la cuarta edición del Memorial puede serlo, realmente, creéme. La jugada fue así: se disputaban los últimos minutos, el ambiente era distendido, a la altura del medio campo “el talentoso” Iniesta se saca un bonito pase picado de la manga siendo interceptado con el pie por “Mr. Duracell” Edu Vicente con tal maestría que la pelota naranja se fue derechita a la portería de fútbol-sala que se encontraba al fondo de la pista, entrando derechita. Los gritos de goooooool fueron atronadores. Nadie se esperaba eso, pero en el Memorial somos así, jejeje.

 En este momento me pongo en la piel de Edu, ok?. Un chaval de Madrid, de la capital, semi-profesional, criado en la cantera del Estu, en definitiva, un chaval responsable y con calidad humana para regalar. Pienso que esa situación lo puso un poquito colorado. Por nada del mundo pensó verse en una tesitura así. Cuando la pelota se disponía a entrar el bueno de Edu se quedó blanco. Estoy convencido que es el típico jugador que le encanta pasar desapercibido en la pista… y fuera de ella. No sabía qué hacer: aplaudir, seguir defendiendo… os advierto que a mí me hubiera pasado lo mismo. Ver a profesionales gritar como niños no se ve todos los días, y más si eres tú el “culpable” de esas bromas.

Fue un golazo, eso está claro, pero ese día se cantó más que el del niño Torres contra Alemania. En el fondo, estoy convencido que a Edu no le disgustó esa reacción, al contrario, le sirvió para soltarse más y disfrutar de los últimos minutos del partido (sigue en mi memoria cómo se lanzó al suelo para intentar “distraer” en el lanzamiento al gran Nacho Yañez). Hablando en serio, para mí fue un placer conocer a Edu. Es evidente que su caso es un bonito ejemplo de colaboración y lealtad con la causa. Ni conocía Valdepeñas ni a mí, simplemente acudió a la llamada y valoró positivamente el hecho de ser una estrella para un pobre hombre… Tener a Edu con nosotros esa mañana fue un placer sabiendo de su calidad y formación baloncestística. Para mí no es necesario que este tío llegue a ACB ni juegue en un equipo puntero, para mí, es un “hall of fame” en lo que a corazón se refiere. Cuando me preguntan cuál  ha sido el gol que más me ha marcado, lo tengo claro,  el que marcó Edu Vicente, y me responden: ¿cuál el que marcó contra el Hércules? y respondo: efectivamente, en el Rico Pérez, jejeje.

Cuídese por Alcobendas, Mr. Vicente

Hasta la próxima

 

Superhéroes de barrio

octubre 5, 2009

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La verdad es que el hecho de que te reconozcan por la calle tiene que ser la leche, y más si es por algo tan bueno como el basket. No hay duda. El reconocimiento de tus semejantes es uno de los trofeos más valorados por el ser humano.  ¿Quién no ha soñado por un momento ser Pau o Ricky? ¿Quién no ha pensado en las ventajas de ser una superestrella?. Estoy convencido que todos los que amamos el noble arte del deporte de la canasta nos hemos metido en el cuerpo de una estrella, y hemos caminado por la calle, hemos firmado autógrafos, hemos conducidos coches de gama alta, y ya no sigo, porque seguro que os imagináis lo que queda, verdad?. Los 15 minutos de gloria se los merece todo el mundo, pero es complicado que te lleguen. Muchos son los llamados pero pocos los elegidos, ¿pocos?… yo creo que no. ¿Acaso un histórico de la EBA no es un elegido?.., yo creo que sí.

En ese sentido tengo que reconocer que  soy un poco mitómano, jejejeje. Me dejo llevar por lo que me dicen. Algunas veces me equivoco con el jugador, pero esta vez no. Tengo el placer de tener amigos hasta en el infierno y siempre nuestro principal tema de conversación es el mundo del basket. Cuando quiero saber qué tal es un jugador, llamo a alguno de mis colegas que lo han visto y ellos me informan. Entre lo que conozco previamente por sus estadísticas y lo subjetivo de las descripciones de ellos me formo un “croquis”. En el caso que nos ocupa, ambas opiniones (la de los números y la de la gente) coincidían a la perfección; y cuando tuve la suerte de conocer en persona a este jugador, se refutaron automáticamente. La gente buena es lo que tiene…

A David lo “conozco” de hace bastante tiempo. De memoria, diría que por lo menos 10 añitos sí han pasado desde que ví su apellido por  primera vez en una pequeña crónica en Gigantes (Zozaya 2, Juárez 35, jejejeje) jugando en Colmenar Viejo; luego trasladó su poderío a Toledo, Hellín y Alcázar. Un auténtico currante de la EBA. No sé porqué, pero las historias de los jugadores que se buscan la vida en una categoría tan exigente como es nuestra EBA me recuerdan mucho a la primera parte de Rocky. Comienzos difíciles hasta que te ganas el respeto de la gente; talento puesto en duda hasta que no comienzan las victorias, y cuando lo hacen… te convierte en el ídolo del pueblo. Curiosa paradoja. Pero bueno, es normal, siempre se desconfía del extraño, y en el caso de David esa desconfianza previa pronto se convirtió en reconocimiento al trabajo sordo en defensa y en la lucha por el rebote y el los movimientos en la pintura en ataque. Era como meter una cucharadita de vinagre en un vaso de agua, siempre sale a la luz. Con los años, su talento ofensivo fue creciendo y en Hellín ya era el primer referente ofensivo interior, casi nada teniendo en cuenta que a su ladito estaban figuras de la talla de Jorge Navas o Juan Francisco Herrero, entre otros. El mejor momento estaba por llegar.

Cuando Miguel Angel Leal nombró el apellido Zozaya entre los jugadores que iba a traer al Memorial en su tercera edición, casi se me saltan las lágrimas de emoción; y cuando leí que en el penúltimo partido se había dañado la mano, casi se me saltan de rabia… lo que hubiera pagado yo ese día por ver a “la roca” en acción. Para mí, gente como David son los que se merecen el mayor reconocimiento por parte de la afición. Nunca debemos olvidar que gente como él son el ejemplo en el que debemos fijarnos para mejorar en cualquier faceta de la vida; nos enseñan que el trabajo lo puede todo, no hay duda. Tengo ganas de ver algún jugador  joven que encarne el espíritu Zozaya. Las nuevas generaciones y los desentendidos se conforman con adorar a sus ídolos de barro, yo prefiero seguir idolatrando a los superhéroes de barrio como David.

Hasta la próxima

Contratos prematrimoniales

octubre 2, 2009

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La verdad es que las relaciones personales son siempre un tira y afloja. Eso no me lo puede negar nadie. Es una constante “pelea” de intereses de la que todos salen un poquito ganadores y un poquito perdedores. Es lo que tiene querer salir contentos de ella. Para conseguir algo hay que ceder en otro “algo”. Todo cuesta un poco. Es la única manera de convivir, contentando a la pareja y la pareja contentándote a tí. Es lo que hay. Si alguien sabe otra forma que me la diga. El caso que nos ocupa es un claro ejemplo de lo que estoy diciendo, y cómo no, con el Memorial por medio, ¡qué miedito!

Normalmente estas cosas suelen ocultarse todo lo que se puede. No es bueno que nadie sepa que otra persona nos condiciona en esto o en aquello, pero mi amigo Iker no pensaba lo mismo. Él sabía que su presencia en Valdepeñas iba a depender de un pequeño factor…. Yo pienso que hizo lo correcto, porque ese fin de semana iban a disfrutar los dos de lo lindo. Y así sucedió. Después de la protocolaria “firma” los señores de Benzazua se embarcaron hacia Valdepeñas con la tarea bien definida: del turismo se encargaba la dama y del basket el caballero. Ella cambiaba de aires y visitaba rincones desconocidos, y él impartía su docencia baloncestística a más de 300 kilómetros de casa. El caso de Iker es de esos casos que es para quitarse el sombrero, en serio. Entre que le mandé la invitación y me envió la respuesta no pasaron más de 15 minutos. Y la respuesta era firme, vaya si era firme.

Yo me imagino a la pobre chica cuando Iker le dijera: ¡vámonos a Valdepeñas a jugar el Memorial!: ella le respondería: a Valde, qué, a jugar qué… jejejeje. Los locos del basket somos así. Yo también he hecho locuras por el baloncesto, pero la proposición de Iker tuvo que ser una de las grandes para su novia. Pero el amor, ay el amor, lo puede todo y la muchacha se embarcó en esta aventura con final feliz. Sobre la pista a Iker lo ví entregado, dejándose la piel y ofreciendo espectáculo. Sigo sin olvidar esa bandejita a aro pasado con la zurda cuando más calentaba el sol, cuando se decidía el partido… Madera de crack, sin duda.

Tuve la oportunidad de charlar con ambos y la verdad es que me parecieron gente seria y sobre todo, muy responsable. Ella me contó de su estancia en las Tablas de Daimiel (buen sitio para pasar un sábado) y él me contó que le había encantado la experiencia y ese aperitivo en la bodega. Parecía que estaba todo bastante planeado y parece ser, que hasta salió bien, jejeje. Estaban bien compenetrados y la verdad es que hacían una pareja genial. Fue un lujo contar con ellos ese día.

Era evidente que el bueno de Iker había tenido que delegar competencias en su chica y su chica había cedido un “poquitín” en los deseos baloncestísticos de Iker. Lo bueno de todo ésto fueron los resultados obtenidos. Ella había quedado contenta con su paso por La Mancha y él bastante satisfecho con el evento. Ambos me prometieron que iban a volver el año que viene y por la forma de decirlo, estoy convencido de ello. A pesar de encontrarnos en la época del trabajo precario y de los contratos basura, yo, como buen empresario, les voy a volver a ofrecer un buen contrato prematrimonial para volver al Memorial… aunque a lo mejor no lo firman, porque seguramente, no se corresponda con su categoría profesional; se lo tendré que adaptar a “contrato matrimonial”. El tiempo lo dirá. Como dijo Dylan, la respuesta está en el viento.

Hasta la próxima