Archivo para noviembre 2009

Soy leyenda

noviembre 24, 2009


La verdad es que hay actuaciones que marcan un antes y un después en el mundo del basket. Partidos que marcan una carrera. Detalles que hacen que no nos olvidemos de determinado jugador aunque pasen años y años. Eso fue lo que me pasó a mí una tarde de sábado viendo un partido junior. ¡Qué cosas! Hay jugadores que lo han hecho una y otra vez, pero el que más veces debió sentir eso (lo de pasar a la historia) fue el número 23 de los Bulls. Hay tantas historias sobre él en una cancha; hizo tantas cosas “imposibles” que todo el mundo es capaz de recordar al menos una… Es evidente que todos recordamos más de una, pero no todo el mundo conoce la leyenda del chico de Criptana. Os la cuento yo, cómo no, jejeje.

“No ha muchos años se corrió la voz de la existencia de un ávido mozo barbilampiño que recorrió las pistas de la región rompiendo prejuicios y machacando rivales”. Así podría comenzar nuestro cuento. Y no engañaría a nadie. Cuando la estadística aún escaseaba, lo que conocías por el boca a boca se convertía en una especia de fábula. La gente contaba las cosas de otro modo, no sé… Era algo especial. Pues este muchacho, aún en edad junior, iba haciendo de las suyas en la 1ª Autonómica manchega. “La semana pasada metió 35”, “le clavó 41 a … “. Su apellido empezaba a sonar mucho antes que el del gran Andrés: Iniesta. Que conste que yo ya le conocía y le había pitado en las selecciones inferiores regionales, pero parece que cuando te cuentan sus historias con el senior, es diferente, mágico. Pero éso sólo eran palabras, me faltaban los hechos.

Y éstos vinieron en una fase final provincial junior disputada en Valdepeñas. Se enfrentaban el equipo local y el ya citado Criptana. Físicamente, Fran, no me llamó la atención (si acaso el rapado de marine que llevaba, jeje), pero viendo sus evoluciones, lo reconocí rápidamente. Se echó el equipo a la espalda y se llevaron el encuentro. Me recordó mucho a otro encuentro en el que un solo jugador ganó el partido él solito (era en infantiles, jugaban un colegio de Puertollano contra el todopoderoso Ciudad Real. En el colegio puertollanero, Ramón y Cajal, un crío por entonces me dejó flipado: Alberto Almodóvar, actual EBA del C.Real, qué paradoja…). Siempre destaco la madurez que debe tener el chaval. Están hechos de otro material. Desde ese momento quise seguir la pista del bueno de Fran.

Su trayectoria pienso que ha sido la correcta. Se ha consolidado como un jugador importante dentro de la actual Liga EBA. El Memorial lo necesitaba y el señor Iniesta no falló. Es un jugador que representa su filosofía: humildad y calidad. Gente que, a pesar de los inconvenientes físicos, se ha hecho un sitio en la élite a base de talento y trabajo. A Fran no le han regalado nada. El Memorial fue un reconocimiento público a una trayectoria que casi nadie valora en su justa medida. Digamos que, al menos para mí, es un ejemplo a seguir. Esa fría tarde de sábado en la que cogió las riendas de su equipo escribió con mayúsculas en la mente de todos: Soy Leyenda.

Hasta la próxima

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Postal de un desconocido

noviembre 23, 2009

La verdad es que hacía, por lo menos, 15 años que no tenía una postal entre mis manos. Tuvo que ser el Memorial, o mejor dicho, un desconocido, el que me la pusiera entre las manos. Si no recuerdo mal, la última que envié fue a un sorteo radiofónico, de los sábados por la tarde, dedicado al mundo de la NBA. Normalmente hacían una pregunta y te daban una semana para responderla. Al sábado siguiente daban la respuesta. El premio creo que era una camiseta con el escudo de un equipo (no sé si recordáis las que sacó Sprite; grises, por el año 94 más o menos. Yo conseguí la mía de casualidad, de los Rockets y no por la radio, jeje). Pues con esa ilusión, compré mi última “postcard”… hasta que recibí una de Génova. Os cuento.

Siguiendo la misma dinámica de búsqueda de jugadores (podéis ver el funcionamiento en entradas anteriores, ya me da pereza volver a explicarla, lo siento) doy con un chaval aragonés del que un colega me había hablado muy bien (en lo deportivo y en lo personal). Le envío la invitación y lógicamente, el chaval no puede asistir. Se encontraba de Erasmus en Italia, más concretamente en Génova, y le era imposible. Totalmente comprensible. Yo haría lo mismo. Lo primero es lo primero. Pero Manuel se sentía en deuda con ese reconocimiento. Creo que le hubiera encantado pasarse por Valdepeñas. En su interior, algo no iba bien. El chaval no sabía cómo compensarme, y tuvo la brillante idea de enviarme una preciosa postal del puerto de Génova (una gozada de vista. Nocturna y acuática, flipante la verdad). Fue un detallazo. A mí también me dejó con puntos suspensivos…

Pienso que Manuel Peña llegará lejos en la vida. De sus palabras conseguí extraer una gran ambición y ganas de triunfar; ¿en el basket?, también. Tiene la cabeza sobre los hombros, no cabe duda. El chaval me hablaba de que iba a terminar como fuera su carrera de ingeniería en “el país de la bota” y que se iba a buscar la vida allí. Bastante valiente, ¿verdad?. Pero no debemos olvidar que Dios premia a los valientes. Se merece lo mejor. Además, siempre le quedará el basket. Ha militado en la tercera categoría del basket transalpino, adquiriendo una experiencia impagable para un chaval joven como él, tan ávido de minutos y que tan difícil están por esta piel de toro, jejeje.

Sólo quiero que quede claro un concepto (como dirían en Airbag): este chaval tiene calidad humana para aburrir, es obvio. Quiso poner su granito de arena desde la “vecchia Genoa”. La única vez que pude chatear con él le rogué que hiciera un hueco en su agenda y se pasara el primer domingo de junio por la ciudad del vino.  ¿Por su calidad en la cancha? Eso es lo de menos. Manuel me demostró que se merecía esa invitación y que, por buena persona, debía estar con nosotros ese día tan especial. Los nobles siempre tendrán una camiseta guardada en el Memorial. Faltaría más.De momento, sigo sus pasos en la distancia, a través de la postal de un desconocido. Attenzione Manuel, fortuna in Italia.

Hasta la próxima

Los secretos de un rockero

noviembre 20, 2009

La verdad es que todos los que hemos estado en una pista de baloncesto tenemos algo que contar. Ya sea desde el punto de vista de jugador, de árbitro o entrenador, todos tenemos historias que nos vemos en la obligación de compartir con los demás. Más si cabe, si llevamos alejados del basket la tira de tiempo y nos apetece  relatar las experiencias vividas. Eso fué lo que me pasó a mí una tarde. Comencé a chatear con un rockero y acabé haciéndolo con uno de los jugadores con mejor curriculum que, a mi juicio, haya existido en nuestra piel de toro. Cosas como ésta me siguen animando a mantener “conversaciones” con la gente del basket. Siempre hay posibilidades de que se repita… Os cuento

En mi búsqueda de nombres baloncestísticos en facebook, me sorprende el apellido SUPERVIA. Recuerdo que había un base genial,  de la cantera del Huesca y que llegó a debutar en ACB con el equipo de su tierra (con lo que me mola a mí eso, ufff). Tengo que reconocer que sí, que lo ví jugar, pero lógicamente minutos de la basura en los que solo se podían apreciar detalllitos esporádicos. Siguió su carrera en equipos FEB saliéndose, como no podía ser de otra manera, jejeje. Pues bien, lo hallo, y en la foto del nick, me aparece un rockero, con pelo largo, pasado de forma y demás…. ¡Empezamos bien¡. De todos modos lo agregué, me aceptó, no me contestó (como era lógico) y ahí quedó todo. Indagando un poco en su página, compruebo que, efectivamente tiene un grupo de rock y que están inmersos en la preparación de una gira por México. ¡Vaya nivelazo, que no ¡  No me podía quedar en eso, debía conocer un poquito a José Luis. Su historia me llamaba poderosamente la atención.

Lo pillo una tarde y la cosa no pintaba muy bien. Mucho rock y poco basket. Pero cuando le empiezo a “tirar de la lengua” despliega toda su sapiencia a la hora de contarme su trayectoria profesional. Me quedo flipado. Ciertamente su historia y anécdotas deberían publicarse. Es un claro ejemplo de héroe de barrio, de tipo al que no se le ha reconocido casi nada. Un tipo al que la injusticias le hicieron abandonar el noble arte del basket y entrar en el de la música. Un jugador que destacó en los increíbles High Schools americanos, que tuvo ofertas de prestigiosas universidades de primer nivel, una estrella de la LEB del que nadie se acuerda. Cuando me contaba que había coincidido con gente como CJ Bruton (increible base australiano) o Pete Mickeal (alero del Barca) se me caía la baba (teniendo que limpiar el teclado en varias ocasiones). Tras sufrir varias lesiones graves, recuperarse y recibir una serie de injusticias deportivas a lo largo de sus últimas experiencias en equipos de alto nivel (Menorca, Breogán), decidió colgar las botas, dejándose llevar por el sonido de la guitarra…

José Luis estuvo más de una hora explicándome toda su vida deportiva, dándome datos, nombre, fechas y todo tipo de detalles. Se le notaba que hacía mucho, pero que mucho tiempo que no hablaba de basket. Al ver que conocía a los jugadores que me iba diciendo, se iba encendiendo su bombillita del basket. Estoy convencido que sus ojos eran dos “cirsas” mirando fijamente el monitor. Con un escueto “tengo que ensayar con el grupo” me dejó con la miel en los labios. No os imagináis qué tarde más buena pasé.

Posteriormente seguí su trayectoria musical y comprobé que su grupo, Ariday, iba viento en popa. José Luis se lo merecía. Un gran jugador maltratado por todos y relegado al olvido se merece triunfar (aunque sea alejado del parquet). Me enseñó una lección más dentro de mi andadura conociendo jugadores profesionales de basket: “Los recuerdos baloncestísticos están guardados en el disco duro del fondo de nuestro corazón”. Estaba claro, el señor Supervía tenía que seguir desarrollando su talento con algo entre las manos, algo que provocara sensaciones en los demás (tanto el balón como la guitarra desatan las más profundas emociones del ser humano).

Esa tarde me volví a sentir (una vez más) un privilegiado; algo así, como un ganador de lotería del basket. Las  buenas historias  nunca sabes cuando te van a aparecer. Creo que no me volveré a ver en otra como ésta. Es lo que tiene conocer de primera mano, los secretos de un rockero.

Hasta la próxima

El agente de jugadores

noviembre 19, 2009

La verdad es que organizar un Memorial es la bomba. ¡Cuántas cosas me han pasado! Tal vez esta sea una de las más sorprendentes y curiosas… aunque, sinceramente, no la más importante, pero, cómo no, os la voy a contar. En mi afán de traer jugadores a Valdepeñas había veces, realmente, que no me importaba si eran bases o pivots, bajos o altos, buenos o malos… simplemente veía si en las fotos del facebook llevaba ropa de basket. No me entendáis mal. Eso me pasaba con los jugadores que no conocía (pocos, pero los hubo).

¿Por qué no los conocía? La respuesta es sencilla, aunque había muchas variantes: porque no habían jugado en categorías nacionales, estaban lejos de mi tierra o porque no había escuchado su nombre nunca. Imaginaos lo raro que podía ser para un tío de Mallorca que jugaba en su tierra recibir una invitación para venir a Valdepeñas. De locos, realmente fueron locuras, pero bueno, había que intentarlo. Lo normal es que ni respondieran. ¿Causas? Pues muchas: no me conocían, ni conocían Valdepeñas ni sabían de lo que yo los podía conocer. Aquí está el “quid” de la cuestión. Ellos se preguntarían: ¿para qué querrá este tío que me desplaze allí sin haberme visto nunca?. Y como nos encontramos en crísis, pues alguno vió la posibilidad de negocio con este hecho. También hay que pensar que estos jugadores querían tener una oportunidad y simplemente necesitaban ayuda. Uno me hizo la pregunta del millón.

“¿Es que eres agente de jugadores?”, “ya que me conoces, ¿podrías buscarme equipo por tu zona?”. No me gusta engañar a nadie, y realmente no lo hice, pero la sensación que me quedó era amarga. Estos tíos pensaban que yo había visto algo en ellos, cuando en realidad, ni los había visto jugar. Se sentían halagados y depositaron su confianza en mí. Si hubiera podido, los hubiera colocado en algún sitio, pero es que mi papel no era ese. Esa confusión o esas ilusiones realmente me entristecieron. En cierto modo y en pequeñas dosis, les llené la cabeza de pajaritos (aunque para su ego, me imagino que les vendría bien, jejeje)

Aunque pueda parecer una tontería, prometo no hacerlo más. Me sentí mal porque no les pude ayudar. Hubiera sido un placer ayudar a estos tíos a hacerse un hueco en España (un francés y un americano). Me mandaron vídeos con sus highlights y todo; no sabía cómo decirles que no. “Venga seguro que tú conoces a muchos entrenadores, consígueme una prueba” me rogaban. Ya os digo, un trago para mí. De aquí en adelante no “jugaré” con los sueños de basket de la gente. Ya no quiero ser más el agente de jugadores.

Hasta la próxima

El espíritu Champinter

noviembre 19, 2009

La verdad es que a mí siempre me ha ido lo difícil. Siempre he ido con los más débiles; con esos que lo ven tan claro a pesar de todas las dificultades que se les presentan. Esos son los que más ayuda necesitan y son los que la suelen recibir por mi parte. Si hablamos de basket, me alío con los equipos pequeños, con los recién ascendidos, con los que tienen poco presupuesto o los que son de una localidad pequeña. En este entorno socio-económico-geográfico situamos al Champinter. ¿De verdad no os suena? Os lo voy a explicar detenidamente.

Corría el año 98, una fría mañana de Miércoles, me dispongo a comprar mi ejemplar de Gigantes del Basket antes de ir a la facultad a hacer como que daba clase… Era la primera jornada de EBA y no tenía ni idea ni de equipos ni de jugadores ni nada. Estaba ansioso por devorar la revista (eso me sigue pasando con 30 tacos; lo que pasa es que con tanto internet pierde encanto dicho ritual). Empiezo a leer la lista de equipos y no sé por qué me llama la atención el nombre de uno de ellos: Champinter. No sé, me sonaba a alemán o algo así. Lo suficiente para que quisiera conocer más de él. Mi interés subió cuando me enteré que eran paisanos míos, de Albacete. Me ví obligado a seguirles la pista. Ardua labor y dolorosa también, pero bueno, también tuvo cosas buenas. Os cuento

Como ya sabréis, Gigantes tiene  por costumbre publicar las plantillas cuando ya han transcurrido un par de jornadas mínimo. Ese equipo, Champinter, había sufrido un par de palizas impresionantes. Razón de más para seguirles. 94-62, 57-85, imagináos el panorama. Pero siempre me llamaba la atención dos cosas: un apellido tan frecuente, Morales, anotando 25 o 30 puntos fácilmente; y la presencia de un extranjero, Radovic, algo tan raro por esa época y por esta tierra. Me tuve que poner a investigar. Eché mis hilos sobre un colega árbitro de Valdepeñas, que por esa fecha se encontraba estudiando en “Harvardcete” y él me informó. “El Morales es un tío de Tomelloso muy bien visto por aquí y el Radovic un yugoslavo empanao” (Matías dixit). Lo de Tomelloso me extrañó, aunque teniendo la referencia de Emiliano siempre en la cabeza; lo del yugoslavo aún más, pero bueno, el chaval duró poco, jejeje. Lo sustituyó un americano, Derrick Bryant, una fuerza de la naturaleza que hizo una buena carrera en España. “Una bestia parda” (Matías dixit). Dirigiendo la orquesta el gran Braulio Arias.

El cambio de extranjero trajo victorias para los Albaceteños. Recuerdo la incertidumbre al abrir la revista : “¿Qué habrán hecho los guerreros de Champinter?” me preguntaba a mí mismo; unos segunditos de zozobra y la satisfacción de ver que habían ganado de uno, puff, qué relajación, jajaja. Nunca olvidaré esa foto de César Morales, rapado cual marine, dispuesto a machacar…  El Champinter de esa temporada era como el poblado de Asterix, siempre en constante guerra y siempre derrotando a los molestos galos. Es lo que tiene ser pequeño. Al final se consiguió la permanencia y se sentaron las bases en una ciudad dormida hasta el momento y que, se dice pronto, llegó a albergar a dos equipos de EBA simultáneamente.

 Desde ese año, intenté adoptar esa filosofía deportiva a mi propia vida. Sacando el máximo de todo y aprovechando los recursos hasta el final. No hay nada realmente imposible, sobre todo, si llevas dentro, el espíritu Champinter.

Hasta la próxima