Postal de un desconocido

La verdad es que hacía, por lo menos, 15 años que no tenía una postal entre mis manos. Tuvo que ser el Memorial, o mejor dicho, un desconocido, el que me la pusiera entre las manos. Si no recuerdo mal, la última que envié fue a un sorteo radiofónico, de los sábados por la tarde, dedicado al mundo de la NBA. Normalmente hacían una pregunta y te daban una semana para responderla. Al sábado siguiente daban la respuesta. El premio creo que era una camiseta con el escudo de un equipo (no sé si recordáis las que sacó Sprite; grises, por el año 94 más o menos. Yo conseguí la mía de casualidad, de los Rockets y no por la radio, jeje). Pues con esa ilusión, compré mi última “postcard”… hasta que recibí una de Génova. Os cuento.

Siguiendo la misma dinámica de búsqueda de jugadores (podéis ver el funcionamiento en entradas anteriores, ya me da pereza volver a explicarla, lo siento) doy con un chaval aragonés del que un colega me había hablado muy bien (en lo deportivo y en lo personal). Le envío la invitación y lógicamente, el chaval no puede asistir. Se encontraba de Erasmus en Italia, más concretamente en Génova, y le era imposible. Totalmente comprensible. Yo haría lo mismo. Lo primero es lo primero. Pero Manuel se sentía en deuda con ese reconocimiento. Creo que le hubiera encantado pasarse por Valdepeñas. En su interior, algo no iba bien. El chaval no sabía cómo compensarme, y tuvo la brillante idea de enviarme una preciosa postal del puerto de Génova (una gozada de vista. Nocturna y acuática, flipante la verdad). Fue un detallazo. A mí también me dejó con puntos suspensivos…

Pienso que Manuel Peña llegará lejos en la vida. De sus palabras conseguí extraer una gran ambición y ganas de triunfar; ¿en el basket?, también. Tiene la cabeza sobre los hombros, no cabe duda. El chaval me hablaba de que iba a terminar como fuera su carrera de ingeniería en “el país de la bota” y que se iba a buscar la vida allí. Bastante valiente, ¿verdad?. Pero no debemos olvidar que Dios premia a los valientes. Se merece lo mejor. Además, siempre le quedará el basket. Ha militado en la tercera categoría del basket transalpino, adquiriendo una experiencia impagable para un chaval joven como él, tan ávido de minutos y que tan difícil están por esta piel de toro, jejeje.

Sólo quiero que quede claro un concepto (como dirían en Airbag): este chaval tiene calidad humana para aburrir, es obvio. Quiso poner su granito de arena desde la “vecchia Genoa”. La única vez que pude chatear con él le rogué que hiciera un hueco en su agenda y se pasara el primer domingo de junio por la ciudad del vino.  ¿Por su calidad en la cancha? Eso es lo de menos. Manuel me demostró que se merecía esa invitación y que, por buena persona, debía estar con nosotros ese día tan especial. Los nobles siempre tendrán una camiseta guardada en el Memorial. Faltaría más.De momento, sigo sus pasos en la distancia, a través de la postal de un desconocido. Attenzione Manuel, fortuna in Italia.

Hasta la próxima

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1 Comment »

  1. 1
    Manuel Peña Says:

    Menuda presentación para la gente que no me conozca!! jejeje.
    En fin, soy el extraño de la Postal, la verdad que bueno, siempre me enseñaron a ser agradecido y desde luego me sentía en la obligación de poner mi granito de arena en este evento, este evento que por otra parte veo que está vivo, de vez en cuando se recibe una notificación en facebook o un correo electrónico que es un recordatorio, valga la redundancia, de: “acordaros del Memorial, acordaros de que en Valdepeñas hay gente grande y os quiero hacer participes de esta gran comunidad de “locos” que trabajan y disfrutan con este deporte”; así que aun sin haber asistido, yo ya me siento parte de ese selecto grupo que ha visitado esta ciudad del vino manchego en recuerdo de Juan de la Torre, gracias a nuestro amigo Pedro.
    No puedo más que agradecer las palabras de este, ya amigo, que realiza una gran labor, no solo por la preparación del memorial, el cual se ve que prepara con dedicación y cariño, si no por todo lo que conlleva alrededor.
    Por último, y sin ánimo de ampliar demasiado este manifiesto, jejeje, comentar que espero, en un no muy largo espacio de tiempo, realizar un pequeño artículo para este blog; pues hasta ahora no he tenido descanso en Italia (donde continuo tras haber acabado la carrera y haber renovado en el equipo del año pasado), pues he tenido algunos contratiempos que me han llevado más empeño del deseado, pero ya os contaré. No obstante, decir que este breve artículo en el que P. López me ha presentado, ha sido una buenísima forma de levantarme este domingo de diciembre, este domingo de puente, en el que tuvimos un mal partido ayer y sin tiempo de reflexión tenemos otro el martes, y me ha ayudado a relativizar muchas cosas, capaz sean esas casualidades de la vida que desde luego te extraen una sonrisa y en la distancia, en el exilio, me ha servido de empuje personal, de uno de esos refuerzos positivos tan importantes, no solo en el baloncesto, si no en la vida.
    Saluti a tutti
    Manuel Peña


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