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No será una pachanga… ¿verdad?

diciembre 7, 2009

La verdad es que cuando te invitan a jugar un partido siempre te pones en lo “peor”. Por mucho que te traten de convencer, siempre te queda la sensación de que va a ser algo informal. Más si cabe si el partido te requiere un desplazamiento y tienes que madrugar. Deseas saber y conocer todo para que tu esfuerzo no sea en vano y poco productivo. Te interesa todo: motivo, jugadores, entrenadores, etc. Eso fue lo que le pasó a mi amigo Manu. Os lo cuento 

Podemos decir que Manu era el “último jugador invitado”. Recibió la invitación un martes y un miércoles ya me había respondido afirmativamente… con el único condicionante anteriormente expuesto. Era normal. Valdepeñas, para un tío de capital, no deja de ser una aldea dieciochesca. Lógico si no has pasado nunca por la A4 dirección Andalucía, por ejemplo. Yo, con la ilusión por bandera, pensaba que todo el mundo conocía Valdepeñas y su Memorial. Me vino bien la pregunta de Manu. Demasiado estaba dando por sentado yo…

La voluntad de Manu era envidiable, aún sabiendo que la noche anterior se jugaba el ascenso a EBA contra Getafe, y lo que es más peligroso aún, la celebración de después (si se ganaba, como así fue). Me quedo con eso,  con que a Manu le llegó al corazón la historia y estuvo a punto de hacer una locura… A mí me hubiera pasado lo mismo (me pasaba mucho a la hora de estudiar, jejeje). Esos domingos por la mañana son muy duros, sobre todo si nos visita la señora Resaca. Incluso a aleros superclase como Manu le puede pasar.

De este caso aprendí bastante. Manu fue el único que se atrevió a preguntarme el carácter del evento. ¿Eso es bueno o es malo? Yo, todavía, no lo tengo claro. Pienso que debe ser bueno, pero lo sigo sin afirmar… Al final, Manu no asistió por una lesión, pero dejó con una incógnita difícil de despejar:

Por un lado, lo que se hace en el parqué, no deja de ser una pachanga, un encuentro amistoso; pero, por otro, el significado del evento es mucho más que eso. Tal vez Manu, tiró por lo fácil, pero, al final, él sabía que era mucho más que eso. Era un reconocimiento al basket modesto.

Para mí hubiera sido un placer tenerlo entre nosotros. Estoy convencido que el año que viene, si dios quiere, lo veremos ejecutar con maestría ese 1-2-3 que conlleva la carga de muñeca desde los 6,25. La pachanga necesita al sr. Pastor. Un fuerte abrazo

Hasta la próxima